Proyecto: Soñar un cine
El artista inicia la residencia con la realización de ejercicios diarios, desarrollados en colectivo, a través de los cuales van experimentando con la imagen grabada y proyectada, con la luz y sus reflejos, con el sol y sus sombras. Juntas, exploran los espacios cotidianos desde un cuerpo sometido al gesto de la cámara y una mirada enajenada por la lente y el filtro. La percepción de sus habitaciones, de sus calles y del taller se fueron alterando a través de la manipulación de la luz y el color, y sobre todo de una distensión de los tiempos de contemplación y acción.
Cada paso de estas prácticas dejaba un registro de lo acontecido: “Grabo con la cámara sombras con el movimiento del cuerpo, hago un nudo en una red amarilla y la cuelgo en la pared, hago un gesto y lo registro”, explica María Isabel Segura.
Jose digiere y reordena estas huellas, diseñando una videoinstalación que parte de la idea de cine como lugar de encuentro-transformación: “En este lugar hay espacio para la experiencia corporal con la luz. La memoria de las sombras ha encendido las imágenes de doble piel en este mismo lugar. El cine tiene poco espacio y la poesía tiene un nudo. El artista está buscando retales para figurar un lugar y remontar un relato futuro”.