Ángel Peris desarrolla una amplia investigación sobre el papel como soporte, así como del uso de materiales elementales para el dibujo como los pigmentos naturales. Durante la residencia realiza una revisión de procesos tradicionales de manipulación y utilización de estos medios y los pone en valor junto a sus colaboradores/as.
En las primeras semanas, el artista propone al colectivo una serie de ejercicios con tinta sobre una amplia variedad de papeles. La vinculación que Ángel mantiene con China, país donde realizó gran parte de su formación, queda latente en el desarrollo de todo el proyecto por los utensilios que generosamente comparte y que suponen un gran estímulo para sus colaboradoras. Tras estas experiencias de conexión con el dibujo y el material, comienzan los paseos por los espacios naturales del entorno. En estos recorridos extraen las tierras que más tarde, en el taller, transformarán en pigmentos mediante procesos muy básicos de refinamiento y decantado.
Con estos pigmentos de elaboración propia, que mantienen una paleta cromática identificable, vuelven al ejercicio del dibujo.
Finalmente, todo el material es meticulosamente encuadernado por Ángel, creando una serie de siete libros como archivo de sus expresiones plásticas, pero también de los colores del entorno natural en el que se desarrollan.